Jajaja, me encantaría reír como si nada pasó, sentir que fuimos quien deberíamos ser en aquel momento; donde la desesperación me colmó la paciencia. Nos sentí solas, nos creí abatidas.Un par de corridas, llamadas perdidas y un frenesí que corría despavorido por mi piel.El no estaba pero Ella sí e hizo todo lo posible porque nada me sucediera y lo logró. Pues, yo no percibí en mi vientre el cuchillo.
Anhelo de que una vida se iría, tan rápido como el segundero de mi reloj de muñeca.
Y,pensar que en tan pocos instantes podemos hacer lo que en una vida nos podemos arrepentir...
No duró mucho el miedo, ni la adrenalina sólo fue el maldito momento que hizo que recapacitaramos toda nuestra vida a través de la película que pasaba por nuestros ojos.
No fue gracioso, fue vulnerable ni un haz de energía para pelear por nuestras vidas, el arma nos dió la inseguridad que años de defensa personal había creído me habían afianzado.
martes, 23 de febrero de 2010
El robo
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